“Un contexto histórico donde la ley laboral era más lacsa que en la actualidad, lo que se expresaba en las condiciones laborales, con poco resguardo del derecho de las y los trabajadores”, comenta.
Si bien “la tienda no pagaba mal, decidimos formar el sindicato con temor”, recuerda Carla, pues “sabíamos que habían habido intenciones y experiencias con personas desvinculadas”.
Carla recordó haber recibido mucha ayuda, tanto en el proceso de la conformación por medio de la Dirección del Trabajo (DT) como, luego, en el quehacer sindical. El apoyo expresado por parte de otros sindicatos y federaciones, se mezcló con la rigurosidad intelectual y la necesidad de instruirse, por lo que implicó levantar y fomentar la organización laboral “en una tienda tan nueva” y en un contexto cultural adverso a la organización social.
“La pelea que hay que dar es constante (…) he logrado estar vigente con mis socios por la confianza, cercanía y estar actualizada en las nuevas leyes que protegen” a las y los trabajadores, recalca.