Por todo lo anterior, según la dirigenta el gran desafío es “generar mayor consciencia de clase trabajadora para entender que es a través de la organización donde se pueden lograr mejores condiciones laborales”, con una perspectiva unitaria y articulada con “la masa trabajadora independiente de su ámbito del trabajo”.
“Hoy en día los jóvenes tenemos harta necesidad en el ámbito laboral, partiendo desde las prácticas profesionales, los primeros trabajos, cuesta mucho hoy en día porque para todo piden experiencia y donde a los jóvenes se les paga menos remuneración”, sostuvo Jessica Zapata, recalcando su sensación de poca valoración respecto de la ‘frescura’ y ‘entusiasmo’ que la gente joven le aporta al trabajo.
Es por ello que dentro de las acciones concretas que la secretaría de Asuntos Juveniles se ha planteado para 2026 están consolidar una agenda sindical con enfoque en Derechos Humanos (DDHH), participación juvenil con diversas organizaciones de base y una participación activa en el directorio para contribuir en fortalecer la incidencia de la CUT en los territorios y sectores estratégicos de la región. Todo esto, con una visión colaborativa del trabajo y un enfoque sistémico, entendiendo que “el todo es más que la suma de sus partes”.
Con todo, la sinergia de las distintas CUT provinciales en la región se torna importante de profundizar y para ello se perspectiva una “comisión de jóvenes” en la cual se puedan sumar más dirigentes y dirigentas menores de 40 años. Esto, con el objetivo de impulsar actividades sobre trabajo joven y levantar/sistematizar los procesos de encuentros para identificar cuáles son las mayores problemáticas que enfrentan los jóvenes en la región, atender a los nudos críticos a la hora de postular a fuentes laborales, y cómo afecta la automatización de los procesos productivos en la obtención real de puestos de trabajo por parte de los jóvenes.
Se trata, sin duda, de una de las más grandes interpelaciones históricas que la ciencia y los “avances” tecnológicos han realizado a la humanidad, por lo que el devenir, en tanto presente venidero, será clave para evaluar como estamos abordando el fenómeno hoy y qué políticas públicas se preparen para el mañana.